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ÚLTIMO CAPITULO- "PANDEMIAS"

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 17 may 2021
  • 2 Min. de lectura

El ciclo de tanta aventura comenzó a tener la pulsión necesaria para volver a un equilibro desde la raíz.


No sabía que, en realidad, necesitaba escarbar y cambiar un poco la tierra de todo lo sembrado hasta acá si no fuese por el llamado de mi familia. A veces seguimos y seguimos sin parar en algún espiral evadiendo la exposición a lo conocido y creyendo que el avance es lo correcto.


Pocas veces nos preguntamos sobre la calidad de los avances.


No es poca cosa volver a donde una persona eligió irse. La frase se lee fatal.


De golpe necesité regarme, reconocer mi carácter auténtico con mi entorno de siempre. Sentía que iba a ser una prueba de fuego. Algo así con desafiarme a mi misma para ver “cuánto efecto” tenia la gran decisión de haberlo dejado todo hacia ya unos años.


La sincronía de la vida hizo que, en ese momento, también aparezca el principio de la naturaleza de otros sucesos que siempre se movían con la misma mano invisible. Algo así como el “hilo rojo”. Los hechos iban sorprendiendo la razón de las palabras.


La emulsión que necesitaban todas las semillas que me había traído del mundo, solo iban a ser genuinamente regadas en mi hogar. Mi hogar de fuego.


Necesitaba madurar en el lugar que me vio nacer. Resignificar lo que durante muchísimos años estuvo lejos y no me identificaba. Necesitaba desembolsar las ilusiones, las idealizaciones para poder desmitificar aquellas mezquindades ideológicas.


El miedo a lo desconocido terminó siéndome mas familiar y natural que el miedo a “lo de siempre”. Ahí sí que no sabia qué hacer, pero algo quería hacer. El sentido estaba en aprender a volver. En avanzar con calidad. Seguir evadiendo, no era movimiento.


Quería construir nuevas estructuras mentales y de pensamiento pero no para tomar otra decisión drástica, sino para hacer uso de lo aprendido. Para legitimar(me) en la sensatez. Nunca no racionalizaba mi vida. Eso lo estaba aprendiendo en ese momento.


Había una constante ilustrada en mi cabeza que afirmaba la idea de que lo elegido no siempre es conveniente, ni tampoco atractivo.


La estabilidad emocional que tenía en ese momento, no comulgó con mi deseo, con la idea de seguir siendo nómade.


Estaba descolocada. Partida en dos. Los deseos no siempre estan a la orden la estabilidad, del tiempo ni de las ganas.


Muchos caminos se terminan tomando porque nos toca habitarlos pero es allí, donde se cosecha la posibilidad de poder renunciar. Renunciar es lo mas difícil. Por mas bachelardiano que suene, el aprendizaje muchas veces ES con obstáculos. Los obstáculos SON, también, el camino.


______


El avión aterriza junto con dos pandemias. Una de ellas la peor de mi vida, y la otra, era mundial. Nefelibata tuvo que sacarse el traje de soñadora y ponerse el traje de hierro.

 
 
 

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©2020 por magaymillennial.

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