top of page

PARTE 2 -CAPITULO 3 - "GRECIA"

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 9 feb 2021
  • 3 Min. de lectura

Después de caminarme todas las zonas habidas y por haber con un papel que declaraba haber estudiado una carrera universitaria para lavar platos, sacar la basura, trabajar en una cocina, hacer café o lo que sea para subsistir en el Primer Mundo, estaba dando mi primer giro copernicano. En realidad, yo quería poner como información necesaria que era del tipo de personas arriesgadas, que toman decisiones intensas y drásticas pero no correspondía. Eso no sé qué tan bien visto estaba. La configuración de mi ego estaba hecha en otro lado del mundo y me manipulaba constantemente.

______


Caminaba con las hojas en la mano intentando hacer algún contacto visual porque no entendía cómo iba a seguir este plan divino. Me veía muy ajena a todo el mundo que estaba buscando entrar pero no lo creía imposible.


De repente, veo un local que, magnéticamente, me atrajo por su estilo tan particular. De afuera se veía como una pecera semi vacía con los rayos de sol apuntando a la maquina de café color celeste rodeada de ese polvo aéreo matutino de las 8 am. Había una “familia tipo” desayunando tostadas con palta, aceitunas negras, queso feta y huevos revueltos. Los chicos estaban degustando los marshmallows pasteles de las tazas de chocolate. Era la escena de una película.


Decido entrar con una sonrisa auto-motivadora dejando todas las ridiculeces que tuve que pasar en los lugares anteriores. Me acerco a Nick, una persona con un “no sé qué” y de mi edad. Parecía ser el cocinero y estaba haciéndose un milkshake con miel y pretzels. Hicimos contacto visual y la conversación, mitad ingles-mitad español, se fue por las ramas.


En un momento, le cuento quién creía que era yo, siéndole sincera que no sabia nada de cocina ni servicio al cliente. Terminé consiguiendo trabajo en la cocina del restaurante griego, básicamente, por ser de sagitario. Empezaba a formar parte del linaje griego del centauro de ese lugar.


Ahí entendí que la sincronía es darse cuenta que habitamos los lugares que son para unx. “Solo hay que entender que hay otras escalas de valores, saber ver eso y moverse dentro de ese paradigma”, me convencí.


Cada acción de esa nueva etapa, me demostraba, cada vez mas, que cada persona tiene su proceso creativo de vida y que existe un túnel que canaliza esa energía plena, auténtica y personal.


“Empezás mañana 6.30 am, vestida de negro y lista para divertirte”. ¿Divertirme? ¿Eso también era requisito de mi nueva vida? Ma-ra-vi-lla-da.


Tenia que ser mesera y ayudante de cocina, a la vez. La cabeza me trabajaba mas que rindiendo mi último examen. El idioma, no tener la menor idea qué comen los griegos. Ni cómo tomar una orden. Ni siquiera cómo eran lo billetes ni calcular velozmente los vueltos. No sabia cómo hacer un huevo poché, diferenciar especias, pronunciar “Tzatziki” ni “Spanakopita” ni abrir 5 cajas de avocado en 15 minutos.


La cultura gastronómica y familiar griega que reinaba en ese restaurante, me cautivó. Y a ellos, les cautivó el lugar de donde venia yo. Era un intercambio mutuo mas que enriquecedor. Entre alimentos, recetas y objetos de cocina, en la mesada teníamos diccionarios griego- ingles- español. “Kalimera” le decía yo a Nick. “Buenos días” me decía él a mi. Sonreíamos cada vez que nos lo decíamos.


Fueron 6 meses, literalmente, dentro de Grecia de la mano de Nick. Los suficientes para recolectar las ganas y alguna vez visitar ese lugar del planeta.

_____


Se vino otra decisión que quise afrontar en el medio de un buen momento: dejarlo todo, una vez mas, para ir a otro destino que empezaba, de poquito, a resonar en mi.

 
 
 

Comentarios


©2020 por magaymillennial.

bottom of page