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PARTE 2 - CAPITULO 2- "HOSTELANDIA"

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 1 feb 2021
  • 3 Min. de lectura

Era vísperas de Año Nuevo y tenía mucha fiebre. Claramente era una señal de adaptación a un nuevo hábitat. Yo estaba en un hostel que había reservado por una semana con la esperanza que ese plan divino venga con todos los asuntos arreglados. Ahí comencé a entender que el cuerpo es el transmisor más tangible que tenemos habiendo una conexión directa y profunda con aquello que sentimos y aquello que se manifiesta. “Extraño a todos” pensaba. Estaba madurando a mil por hora. ________ Ya llevaba quince días que estaba compartiendo cuarto con 3 mujeres en un hostel de Primer Mundo bastante grande, caótico y sucio. En el cuarto, cada vez que ellas se iban dejaban ese perfume (arriba de la cama como si nada) que a mi me costaba 12 cuotas sin interés, la ropa de las marcas que no conocía cara a cara y bueno...un nivel de sobre-abundancia extrasensorial. Para mi era todo nuevo y estaba empezando a vislumbrar niveles de vida distintos. En ese hostel, había arreglado trabajar una hora por día a las 6 de la mañana para tener la estadía gratis hasta cuando yo quisiera. No sabía que venían lecciones de vida a ese precio. ¿Cómo no valorar situaciones que te da la vida como por ejemplo pasar de un hostel con una ducha a baldazos de agua fría porque no había una cañería que recorra el pueblo costero uruguayo a uno de Primer Mundo donde la duchas eran playas nudistas de cemento y vapor bien caliente? Yo realmente me fasciné y me enamoraba de la vida todos los días. No conocí a nadie en concreto durante los dos meses que estuve porque me estaba conociendo a mi. Tenía citas conmigo de todo tipo. Playground se llamaba el hostel, nombre bastante adecuado. Y lo que mas me gustaba era el momento del desayuno. La cocina era una sala inmensa donde las tostadoras permitían hacer de a 8 tostadas a la vez, las heladeras plagadas de bolsas reciclables y la bacha de la cocina totalmente colapsada con tazas de plástico y cucharitas. ________ Me sentía muy confundida con los pasos a seguir pero mi cabeza pensaba en mi país y en “¿Qué lugar ocupaba yo en mi entorno? ¿Por qué tan insegura? ¿Por qué quise venirme tan sola?”


Necesitaba entretenerme y quería respetar el mes de vacaciones que me prometí tener y que, por primera vez en la vida, podía tomarme. Los límites de mis decisiones no eran consultados con nadie. Ni los reales ni los mentales. “Estoy harta de vivir en procesos” pensaba también pero después me di cuenta que yo misma me decía eso y me ponía ese chip. Ahí empecé a entender que la narrativa personal es muy importante. Lo que decís, te lo decís. ________ Después de brindar y gritar HAPPY NEW YEAR, pasé la velada (no hablo de romance) con un músico canadiense llamado Jules, que viaja por el mundo con su arte. Segunda persona desconocida con la que entablo una relación después de la del avión. Nunca me había acercado a un músico de la calle antes y realmente me devolvió la magia que había perdido. La magia del azar, la fuerza de vida. “Nunca mas dejaré de buscar lo imprescindible que me da lo desconocido. Quiero que ese sea mi estilo de vida”, me juré. Esas personas vivían con más goce que lo que decía mi imaginario. ____ Ya tenía que empezar a buscarme un trabajo para poder salir de Playground.

 
 
 

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