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PARTE 2- CAPITULO 1 "NAVE ESPACIAL"

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 18 ene 2021
  • 2 Min. de lectura

La felicidad que me invadió mientras subía el avión más parecido a una nave espacial que habité, se había ido en dos segundos cuando empecé a escuchar las turbinas. Ya estaba siendo abducida por personas que no hablaban mi idioma, tenían otra mirada y otra energía corporal. Eso lo sentía muy fuerte.


Presté atención a cada palabra y cada gesto de la azafata explicándonos el protocolo en caso de emergencia, me leí cada renglón de las instrucciones y ya veía revistas en otro idioma. Mi percepción se había elevado a la décima potencia. Todos mis sentidos estaban en estado de alerta y agudizados en su máximo esplendor. Nunca me había sentido así. Nunca había volado con tanto océano debajo en una nave espacial.


“En qué me estoy metiendo? A dónde estoy yendo?”, pensé.


No había leído nada de Maui. Nada. Solo había visto un video en Youtube de 5 minutos que mostraba lo más turístico de la isla, pero yo no iba a “turistear”. Iba a cambiar mi vida de cero con una valija de 7 kg de miedo y ropa de verano.


Al lado mío había una señora un tanto nerviosa. Tenía ojos verdes y botas estilo militar. No paraba de moverse y comer caramelos masticables. La primera extraña con la que me comunicaba mirándonos a los ojos. Creo que ese cruce visual fue mas un pedido de ayuda de mi parte que otra cosa. Ahí me di cuenta que fuera del circulo social, no me hablaba con extraños. Me gustó darme cuenta de eso porque no era tan consciente de cómo una persona siempre se mueve en un ambiente y se pierde la magia de conocer(se) siendo con seres humanos desconocidos.


La señora me contó que se había separado recién de su pareja de mas de 30 años de casados y se estaba yendo a visitar a su hijo. Fue una decisión que le había llevado años hasta que se dio cuenta que estaba “ahogada en un vaso con agua”, que estaba pensando estancada en el “¿Qué pasa si…” y no veía ni un poco de luz. ¿Acaso era mi propio reflejo dentro de unos años?


La vida me había puesto la primera manifestación consciente de sincronicidad del lado del pasillo. Era todo como un plan divino.


Parte de ese plan divino era dormirme viendo por la ventanilla para luego aterrizar en la tierra que cambiaria mi vida para siempre.


Cuando desperté, ya estábamos en Maui. Automáticamente pensé: “Tengo miedo a seguir teniendo miedo”. Tenía miedo a que eso tampoco me guste pero en el fondo, mas me atemorizaba, seguir siendo como era, seguir sin cambiar de piel.


 
 
 

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©2020 por magaymillennial.

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