top of page

NEFELIBATA- CAPITULO 5

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 28 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

El tiempo estaba pasando y las sensaciones iban cambiando. Mi entorno empezaba a saludarme distinto. Todo comenzaba a tener una brisa de despedida. Las charlas con la mayoría se teñían de una nostálgica profundidad, de un vencimiento de encuentros físicos, de un aprecio visual mutuo.


Yo me sentía creciendo y madurando de golpe. Y para mí, es crecimiento cuando te sacan de pensamiento troncales. Estaba cuestionando y sacando de raíz y de un golpe todo lo construido en años. Todo lo que yo misma, hasta cierto momento, pensaba que estaba bien. Ahí aprendí sobre nuestra manera de ser humanamente cíclica. Todo lo que está arriba, en algún momento baja. Y viceversa. Empezaba a aprender a convivir con esa idea.


Yo estaba totalmente en un precipicio galáctico e infinito. Directamente no tenía brújula. Ya ni siquiera estaba empañada.

——————

Estaba en el embarque por subirme al avión. Al aeropuerto internacional había ido un par de veces pero la verdad nunca me había sentido con la adrenalina que me poseyó esa vez. Era casi Navidad. Era casi el primer momento donde todo el mundo se reúne pero yo elegí reunirme conmigo misma. Sincronías hiperbólicas. No necesitaba a nadie más en esa mesa de festejo. Éramos mi yo actual y desconocido, y mi otro yo del pasado quitándose la piel muerta del camuflaje.


Sentí una especie de purgatorio mental luego de una tremenda guerra civil que estaba empezando a bajar la guardia y guardando sus espadas y flechas para la próxima batalla (porque siempre hay alguna batalla mental).


Sentada en los asientos del embarque, saqué este diario íntimo (que comenzó su versión digital en ese preciso momento), y anoté cual lista de supermercado: sensaciones encontradas, despedida intensa con Gastón, llantos angustiados, aliviadores, de amistad, abrazos, miedo, ansiedad, sensaciones que no tenían nombre (porque hay estados emocionales que no se saben de la existencia hasta que aparecen). Y algunos se hicieron carne.


“Tengo miedo a seguir teniendo miedo”, escribí.


Cada vez estaba más convencida que si yo no volvía con ese souvenir impalpable de las vacaciones de Uruguay, nada pasaría y me estaba dejando en un segundo plano a mi. Lo que me hice siempre. Mucho ceder terminó por hacerme entender que me faltaban mis propios límites.


Mi próxima escritura será en otro lugar porque el VIAJE YA COMENZÓ.


Mantra: “Toda esta experiencia está jugando a mi favor”.


Escribe @magaymillennial

Ilustra @holadelf

 
 
 

Comentarios


©2020 por magaymillennial.

bottom of page