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NEFELIBATA- CAPITULO 2

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 8 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

Lunes 9 AM. Saludo a José en las puertas doradas del edificio cercano a la Casa Rosada. Él solía darme los diarios habidos y por haber que le llegaban a mi jefe. Yo tenía que leerlos y actualizarlo de ciertos temas. Era la parte que más me gustaba de ese trabajo: la de ser una constructora de realidad (siempre consciente de la manipulación de los medios de comunicación, por lo cual agregaba mi impronta irónico-sarcástica).


Prendí la computadora, me preparé un café y empecé a enviar mails rápido para ir al banco a las 10 y no hacer fila.


9.45 AM me llega un mensaje de Gastón. Decía que si él era el causante de mi crisis existencial, quería hacerse a un lado. Una cosa así.


Quebré en llanto pero volví a la lógica de evadir las cosas. Una vez más, las puse bajo la alfombra y me mentí a mi misma diciéndome que no podía ser que sea él porque nunca me dio motivos (es que ni yo sabia dónde se originaba ésto que a esa altura ya era un incendio). No se trataba de él como punto de conflicto. Mi vida entera lo estaba.


Y no era una locura. Es que me di cuenta que esa vida no era la que quería y cuando te cae esa ficha de oro, el brillo encandila toda una honestidad irrefutable. El tema, también, era que en mi entorno nunca había pasado algo así entonces no sabía ni cómo manifestarlo.


Ese mensaje de Gastón, fue el detonante de lo que fue mi primer ataque de angustia. Nunca había tenido uno. Por suerte, tuve ese episodio porque a raíz de eso, empezaron las decisiones.


Yo no podía más. Los pensamientos me estaban llevando a un lugar horrible. No podía ver que el espiral cognitivo es una figura vertiginosa que, en realidad, termina teniendo una fuerza centrífuga disparadora de libertad y liviandad.


Necesitaba empezar el cambio.


Al banco llegué tarde.

 
 
 

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©2020 por magaymillennial.

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