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DESCUBRI OTRO TIPO DE SOLEDAD

  • Foto del escritor: magaymillennial
    magaymillennial
  • 16 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Esta cuarentena me agarró de sorpresa. Bueno, qué manera más obvia de arrancar. No?

En Febrero yo había llegado de Australia y al toque me vine a mi ciudad, que no es la misma donde habité el mes de marzo. Pasé un Febrero bastante terremoto. Llegó un marzo bastante dictador. El detalle: marzo era para llegar a Capital Federal y reencontrarme con mis humanos queridos. Es decir, aquellas personas con las que la relación era plenamente virtual debido a obvias razones.


Al principio, marzo tuvo sabor a dulzura y adrenalina porque llegué a reencontrarme con algunas amigas y, también, pisar nuevamente todo ese movimiento característico de las calles que supieron amenazarme alguna vez. Ese era parte de mi plan durante marzo: reencuentros.


Más no. Cuarentena. Claro, sé que si ponemos en comparación con otros casos, este plan truncado es la nada misma. Lo sé, no es grave. Pero bueno, yo sólo puedo contar mi versión de las cosas. Ni la tuya, ni la de nadie, no?


Como dije antes, mi vida venía siendo bastante digital ya que estaba en la otra punta del mundo. Mi manera de mantener vínculos claramente fue por videollamadas, llamadas, chats, audios, fotos, videos. No más. Hasta iba a conocer a mi terapeuta en persona. Qué emoción. Fail.


Nunca me imaginé estar en mi país, empapada de ilusiones corpóreas, físicas, y de contacto, y que de repente la base de los vínculos sea a través del distanciamiento social, por ley. Eso fue una cara de la moneda. No voy a desarrollar mucho más.


Del otro lado, estaba sola, en el departamento de mi hermana. De nuevo, sola. Para qué había viajado tanto? Terminé teniendo el mismo distanciamiento social que tenía antes.


Ese mes sola, me topé con una lección: no es lo mismo la soledad elegida que la soledad obligada. Estaba experimentando una sensación nueva. Cuando elijo viajar sola es porque quiero, porque lo necesito, porque sí. Pero cuando te obligan? cuando no hay más opciones? Cómo se maneja eso? Cómo se llama?. Estoy en mi país y sigo hablándome con todos mis humanos queridos por videollamada, llamada, chats, audios, fotos, videos. No más. No pude conocer mi terapeuta. Yo le quería dar un abrazo.


Entonces, todavia me encuentro como si siguiera en Australia. Por eso la virtualidad es tan importante para mi, y siempre la re-significo para mi favor.


Pero igual, no hay como el cara a cara. La tecnología puede ser una gran prótesis nuestra, cyborg, pero en realidad, quizás también nos está atrofiando.




 
 
 

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©2020 por magaymillennial.

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